16 días entre Italia y Alemania.

Hola, Viajeros! Les quiero compartir mi primera experiencia visitando Roma en Italia y varios lugares en Alemania. Este es un texto publicado en AlternaTrip que escribí ya hace algún tiempo.

Viajar es uno de los regalos más bonitos que te puedes dar. Desde hace algunos años el gusto por recorrer lugares despertó en mí. Recuerdo que cuando era chiquita lo soñaba, ahora lo hago realidad.

Esta vez sabía que tenía una meta grande. Lo primero que hice, sin saber aún fecha ni destino, fue regalarme de cumpleaños el pasaporte. Lo único que sabía era que esos planes algún día se iban a realizar. Comencé a ahorrar y el plan final fue: Roma-Alemania.

Ya decididos los destinos y mejores fechas, pedí mis vacaciones en el trabajo y así fue como todo empezaba a materializarse.

Después iba revisando opciones de vuelos, le dediqué mucho tiempo a decidir en qué compañía iba a comprar el vuelo, en las agencias hay muchas ofertas de viaje pero como yo llegaba a Roma y regresaba de Alemania, era complicado tomar algunas de ésas ofertas de viaje redondo. Afortunadamente encontré una muy buena opción de vuelo, además de que al estudiar Alemán, pude sacar una tarjeta internacional de descuentos comprobando que era estudiante. Ya con el vuelo seguro, empecé a buscar opciones de hospedaje, me di cuenta que en Euros todo se complica más, pero en realidad hay precios accesibles dependiendo el plan en el que cada quien vaya.

Y esta aventura comenzó: Las incertidumbres tuvieron que salir en un dos por tres desde que subí al avión. Estaba tan nerviosa que mi aliada siempre fue la música, la música y yo ahí…volando a otro continente.

Llegué a París ya que hice escala para tomar el vuelo a Roma y justo ahí fue donde tuve mi primer prueba de fuego, traté de usar el poco francés que sé. Era tan extraño y tan emocionante estar sola y al otro lado del mundo.

Fue curioso ver desde la ventana del avión a un París y Roma muy distintos a México, la Ciudad de México tan poblada y llena de colores, París y Roma unicolor y pocas zonas habitadas.

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Llegué a Roma por la noche, sin duda en mi primer cena pedí una pizza de 4 quesos ¡Una de las mejores que he probado! El idioma una vez más hacía de las suyas, aunque durante todo el viaje en Roma me pareció que preferían el español que el inglés, era mi percepción así que la mayoría de las veces lo intenté en español e italiano que sacaba del librito que llevaba conmigo.

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Sinceramente, esperaba de la gente italiana un poco más de hospitalidad o quizá solo esperaba más energía y amabilidad, sin embargo Roma es belleza, descubrimiento, amor e historia. Puedes explorar cada rincón y nunca te deja de sorprender. Sus bellas e inmensas iglesias y fontanas de mármol te remontan a una época antiquísima. Ahora entendí el porqué de la Roma eterna, creo que nunca dejarías de explorarla, puedo decir que en este viaje he caminado más que nunca.

Además de explorar tanto sus calles, visité indiscutiblemente el Palatino, el Foro romano, el Coliseo, La Fontana de Trevi y San Pietro en el Vaticano. Interesantes historias romanas.

Acá un enlace de un video en el Vaticano. Campanas en el Vaticano

Seguí el recorrido gastronómico y no podía quedarme sin pedir lasagna con vino y por supuesto los famosos Gelatos. Algo delicioso son los desayunos italianos, un corneto y un capuccino, el mejor capuccino que he probado, sin embargo como en el hostal donde estaba hospedada incluía el desayuno, diario desayunaba cornetos y capuccinos, claro que era una gran ayuda para ahorrar ya que lo incluía pero llegó un punto en el que se me antojaba algo salado y echarme de plano unos chilaquiles con huevo pero en Roma no hay chilaquiles con huevo, encontré los famosos Paninis en los que le ponen ese ingrediente el cual le da un toque muy especial en general a la comida italiana, la albahaca. Delicioso sabor.

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Una de las cosas que me gustó mucho es que por todo Roma hay fuentes o tomas de agua en donde libremente uno puede beber de ahí, no gastas en agua, ya que llevas tu botellita y en cuanto se termina, corres a la fuente por agua.

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Mi camino hacia Alemania empezó 4 días después de estar por la bella Roma, un toque de melancolía me recorrió al despedirme de ella. Pero otra enriquecedora aventura se aproximaba.

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Lo primero que noté de Alemania desde el avión fue que hay mucha vegetación, es muy verde, tiene bosques y lagos. Se respira un aire de tranquilidad. Los caminos son muy bonitos, disfruté mucho los paseos en bus, metro y tren viendo los paisajes.

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La gente de Alemania es muy amable y respetuosa. Me sorprendió mucho el grado de organización en general de los dos países. Desde que el metro y autobuses tienen tiempos de llegada, hasta el control del número de viajes que puedes hacer, dependiendo el ticket que compres.

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Por cierto, no existen torniquetes en donde metas tu ticket para entrar, existen adentro maquinitas que sellan tu ticket de viaje por día así que mucha gente puede aplicar la de no pagar viaje o simplemente olvidar sellar el ticket pero puedes correr el riesgo de que te toque el control sorpresa y si no llevas ticket o sí lo compraste pero no está sellado, la multa que tendrás que pagar es una cantidad bastante importante, así que mejor adquirir tickets y registrarlos.

Mi recorrido por Alemania sin duda incluyó a la capital, Berlín, ciudad renovada y cosmopolita llena de arte y música. Me hospedé en el Lette’m Sleep Hostel, un lugar muy padre y recomendable para quedarse.

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En Berlín probé el típico desayuno Alemán que consiste en una salchicha con curry y papas pero lo que sí me faltó fue desayunar con cerveza, algo típico de los Alemanes aunque la gastronomía típica va mas allá de solo salchichas y cerveza, existe una gran variedad de pan, bebidas, postres y platillos. Claro, para no extrañar, fui a un restaurante de comida mexicana llamado Santa María… ¡las quesadillas más caras de mi vida y hechas con tortilla de harina!

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Lo que me sorprendió mucho fue la historia de lo que sucedió, mi interés por conocer más crecía. El recorrido por los túneles construidos clandestinamente por la gente que quería pasar de un territorio a otro te causa una extraña sensación. Esos 13 euros del tour que no teníamos planeado valieron la pena.

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Aunque el clima hizo de las suyas y me hizo recordar que la próxima vez que viaje a Europa aunque vaya en primavera debo llevar una chamarra extra, mi viaje por Alemania me dejó una gran satisfacción, recorrer un país tan cosmopolita o lo amas o lo odias, yo lo amé.

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